Qué es exactamente un flemón dental
Lo que solemos llamar "flemón" es, clínicamente, un absceso dental: una acumulación de pus causada por una infección bacteriana. Suele originarse en una caries profunda que ha llegado hasta el nervio del diente, aunque también puede aparecer por una enfermedad avanzada de las encías o por un traumatismo dental antiguo que dañó el nervio sin que se tratara a tiempo.
La infección busca salida a través del hueso y la encía, y ahí es donde se nota la hinchazón característica. No es una simple molestia pasajera: es un proceso infeccioso activo que, según el NHS, no desaparece por sí solo y puede complicarse si no se trata.
Los síntomas que lo identifican
- Dolor intenso y pulsátil en el diente o la encía, que puede aparecer de forma repentina e ir a más.
- Dolor que se extiende hacia el oído, la mandíbula o el cuello del mismo lado.
- Hinchazón en la encía o en la cara, a veces visible desde fuera.
- Sensibilidad al masticar o al tocar la zona.
- Mal sabor de boca y, si el absceso drena por sí solo, una salida repentina de líquido con mal sabor (lo que suele aliviar el dolor momentáneamente, pero no significa que la infección haya desaparecido).
- Malestar general y, en casos más avanzados, fiebre.
Qué puedes hacer mientras consigues cita
Nada de esto sustituye el tratamiento, pero puede ayudarte a estar más cómodo hasta que te veamos:
- Toma el analgésico que tomes habitualmente, siguiendo su prospecto.
- Aplica frío exterior en la mejilla, nunca calor: el calor puede favorecer que la infección se extienda.
- Haz enjuagues suaves con agua templada y sal para aliviar la zona.
- Mantén una dieta blanda, evitando el lado afectado al masticar.
- No apliques calor, aspirina directamente sobre la encía, ni presiones la zona intentando "reventarlo".
Por qué siempre necesita atención profesional
Aunque el dolor mejore o el absceso drene solo, la infección sigue en el diente o en el hueso hasta que se elimina su causa. Dejar un flemón sin tratar puede acabar dañando el hueso que sostiene el diente o, en los casos más graves, extendiéndose a espacios más profundos de la cara y el cuello. Por eso en Dentaláser lo valoramos siempre con radiografía, para localizar el origen exacto de la infección y tratarlo, casi siempre mediante endodoncia o, si el diente ya no se puede conservar, extracción.