Las causas más frecuentes de fracaso
Según la American Association of Endodontists (AAE), la mayoría de fracasos se explican por alguna de estas situaciones:
- Conductos estrechos o curvados que no se trataron por completo en el procedimiento inicial, por una anatomía más compleja de lo previsto.
- Retraso en colocar la corona o restauración definitiva tras la endodoncia, lo que deja el diente expuesto a filtraciones durante más tiempo del recomendable.
- Nueva caries que llega hasta el material de relleno y expone el interior del conducto a bacterias, meses o años después del tratamiento.
- Corona o empaste suelto, agrietado o roto, que rompe el sellado que mantenía el conducto protegido.
- Fractura del diente, que puede comprometer el resultado incluso con un tratamiento inicial bien hecho.
Cómo se detecta que algo no va bien
Un fallo no siempre da la cara enseguida. Las señales que suelen indicarlo son dolor persistente que no cede con analgésicos, dificultad para masticar o dormir por el dolor, mal sabor de boca o supuración en la zona, o hinchazón que se extiende por la cara. En otros casos, el diente no duele pero una radiografía de rutina muestra una infección que ha vuelto a aparecer alrededor de la raíz.
En qué consiste el retratamiento
El retratamiento sigue una lógica parecida a la endodoncia original, pero partiendo de un diente ya tratado:
- Reapertura del diente para acceder al material de relleno anterior, retirando antes la corona o el poste si los hubiera.
- Examen detallado en busca de conductos adicionales no tratados la primera vez o de una nueva infección.
- Limpieza y remodelado de los conductos, retirando por completo el material previo.
- Nuevo relleno y sellado con materiales frescos, siguiendo el mismo criterio que en una endodoncia inicial.
- Restauración final del diente con una corona o empaste nuevo una vez confirmada la desaparición de la infección.
Se realiza con anestesia local, igual que la endodoncia inicial: el procedimiento en sí no duele, aunque puede requerir algo más de tiempo en consulta al partir de una restauración previa que retirar.
- Dolor persistente que no cede con analgésicos habituales
- Dificultad para masticar o dormir por el dolor
- Mal sabor de boca o supuración en la zona
- Hinchazón que se extiende por la cara
No esperes a la siguiente revisión programada: contacta con la clínica para valorar si hace falta un retratamiento.
Cuándo se plantea la extracción en vez del retratamiento
Cuando el retratamiento tampoco es viable, por ejemplo si la fractura del diente es demasiado extensa o el hueso de soporte ha quedado muy comprometido, se valora la extracción como última opción. Antes de llegar ahí, el retratamiento suele ser la vía para conservar el diente natural, que sigue siendo preferible a sustituirlo por un implante o una prótesis.