Las primeras 24-48 horas
- Muerde la gasa que te entregue el equipo entre 30 y 45 minutos tras la cirugía para ayudar a cortar el sangrado.
- Frío local en la mejilla (nunca hielo directo sobre la piel) las primeras horas para reducir la hinchazón.
- Analgésico pautado desde antes de que se disipe la anestesia y durante las primeras 48 horas, sin esperar a que aparezca el dolor.
- Reposo relativo: evita ejercicio físico intenso y esfuerzos las primeras 48-72 horas.
- No enjuagues con fuerza ni escupas con fuerza el primer día: puede desplazar el coágulo que protege la herida.
- Evita fumar y el alcohol: ambos retrasan la cicatrización y aumentan el riesgo de complicaciones.
Higiene bucal durante la cicatrización
El resto de la boca se cepilla con normalidad desde el primer día. En la zona intervenida, usa un cepillo de cerdas suaves y evita rozar directamente la sutura durante las primeras 48 horas. A partir del segundo o tercer día suelen indicarse enjuagues suaves con agua tibia o el colutorio que te recomiende el dentista, sin agitar la boca con fuerza.
No uses seda dental ni cepillos interdentales sobre la zona del implante hasta que el equipo clínico te lo indique. Si llevas puntos de sutura, la revisión y, si procede, la retirada suele hacerse entre los 7 y los 10 días.
Qué comer (y qué evitar) las primeras dos semanas
El primer día, la dieta debe ser blanda, fría o templada: yogur, puré, sopa templada, huevo revuelto, pescado o pollo bien triturado. Evita el alcohol y las bebidas con pajita, ya que la succión puede desplazar el coágulo.
- Evita alimentos duros, crujientes o pegajosos que exijan masticar directamente sobre la zona.
- Evita semillas pequeñas (sésamo, frutos secos triturados) que puedan alojarse en la herida.
- Evita comida muy caliente o muy picante los primeros días.
- La vuelta a la dieta habitual suele ser progresiva a lo largo de una a dos semanas, según indique el dentista en tu caso.
- El dolor aumenta en vez de disminuir después del tercer día
- La hinchazón sigue creciendo pasadas 72 horas
- Aparece fiebre
- Sangrado que no cede con gasa y presión suave
- Pus, mal sabor persistente o mal olor en la zona
- Notas que el implante se mueve o que algo "se ha soltado"
Ninguno de estos síntomas forma parte de una recuperación normal. No esperes a tu próxima revisión: llama a la clínica.
Si te preocupa el proceso más de lo normal
Es habitual sentir cierto nerviosismo antes de una cirugía de implantes, sobre todo si es la primera vez. Además de la anestesia local, que ya elimina el dolor durante el procedimiento, existe la opción de sedación consciente intravenosa para pacientes con ansiedad dental alta: permite estar relajado durante toda la intervención manteniendo la respiración autónoma, sin necesidad de acudir a un hospital. Coméntalo en tu primera visita si es tu caso.
Cuidados a largo plazo
Una vez cicatrizada la zona, el implante se cuida como el resto de tu dentición: cepillado dos veces al día y limpieza interdental diaria con cepillos específicos o seda, ya que el cepillo por sí solo no llega a todas las superficies. Las revisiones periódicas permiten vigilar la salud de la encía alrededor del implante y detectar a tiempo cualquier signo de mucositis o periimplantitis, según recomienda la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA).
No fumar sigue siendo el factor más importante a largo plazo: el tabaco es el principal factor de riesgo que puede comprometer la osteointegración y la supervivencia del implante con el paso de los años.